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Mensaje |
Nahar
Pequeño pensador

Registrado: 10 Mar 2008 Mensajes: 25
 
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Escritos |
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Bueno, para empezar mi participación seria en el foro, dejaré un escrito por aquí, a ver qué os parece. Se aceptan todo tipo de críticas constructivas (ya sé que no es muy bueno, pero ahí está, para todos vosotros.)
Sin título, todavía xD.
Mirando las aguas estancadas del lago que tiene al frente, Homo reflexiona. Las aguas del lago están heladas, y su superficie comienza a solidificarse. A su alrededor, la nieve cae, y el viento sopla, apenas audible. Por dentro, un latir pulsante le produce un intenso dolor, cada vez infinitesimalmente más fuerte. Homo está desnudo, y empieza a helarse de frío. Hace tiempo que se quedó solo, y desde entónces, solo ha mirado el lago. Es más, ni siquiera ha apartado la mirada de el. Homo quiere que el lago se descongele, y que vuelva a ser verano, puesto que el frío no le gusta. Pero no puede haber verano. La región dónde el está es un punto sin retorno. Para él, las demás estaciones están vedadas. Recuerda la primavera y llora, y recuerda el verano y llora, y aun el otoño le hace llorar. Y entonces, ve el reloj. Y el reloj lo ve a él.
Antes de seguir, he de describir al reloj. Es un reloj de manecillas, antiquísimo, y nunca falla. El reloj es perfecto, jamás ha errado, jamás se ha quedado parado, jamás se ha roto. El reloj está y a la vez no está, y cuando alguien va a cogerlo, él huye, escurridizo.
Así, el reloj está frente a Homo, y Homo frente al reloj. El reloj, insistente, no deja que Homo aparte su mirada de él. Homo cierra los ojos, pero el sonido del reloj permanece en sus oídos. Homo se obsesiona con el reloj, y abre los ojos para mirarlo. Entonces, su mirada se ilumina, y comprende. Entonces, Homo intenta coger el reloj. El reloj desaparece.
Las aguas del lago se congelan.
Ya no sopla el viento.
La nieve ha dejado de caer.
El dolor de su interior ha desaparecido.
Y el también.
Pero ahora, es verano.
Un saludo.
_________________ Hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer profundas.
- Friedrich Nietzsche |
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| Lunes 10/03/2008 23:07 |
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Sango
Pequeño saltamontes


Registrado: 27 Nov 2007 Mensajes: 190
 
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Es muy bonito, aunque triste...
¿Alguna vez has hecho poesía? Es probable que se te diese bien con algo de práctica.
_________________ ¿Hay gen para el espíritu humano? |
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| Martes 11/03/2008 11:17 |
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Nahar
Pequeño pensador

Registrado: 10 Mar 2008 Mensajes: 25
 
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He escrito poesía, pero eso fue en en otro tiempo... se me daba muy mal. Pero bueno, nunca es tarde para intentarlo .
Gracias.
Un saludo.
_________________ Hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer profundas.
- Friedrich Nietzsche |
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| Martes 11/03/2008 12:57 |
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Nahar
Pequeño pensador

Registrado: 10 Mar 2008 Mensajes: 25
 
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Ahí va otro. Este me gusta menos, es más cursilero xD.
Ethlain volvió. Y lo primero que hizo, fue besar a su amada. Llevaba tres años fuera, y la echaba mucho de menos.
Lástima que fuese la última vez que la iba a besar.
Almiria estaba junto a la ventana. La luz se filtraba a traves de la cortina, ondulante por la brisa de la mañana. Sentada cerca de su mesita de noche, cogió una rosa de las que había en el florero y la apretó contra su pecho. Cerró los ojos, y suspiró. Entonces, Ethlain llegó, y le besó.
Lástima que fuese la última vez que lo iba a besar.
Porque Ethlain era soldado. Había entrado al ejército con 16 años, en una época bastante convulsa. Su reino y el reino vecino estaban en guerra, y hacían falta brazos jóvenes, pese a que la guerra marchase bastante bien. Y con 19 años, terminó su adiestramiento, y le fue concedido un permiso de un día. El justo para ir al puerto de su ciudad natal. Irónico. No iba a salir de allí.
Almiria era la prometida de Ethlain. Aunque el matrimonio iba a ser por conveniencia, ellos se amaban. Se conocían desde que la familia de Almiria se desplazó a la ciudad, y se gustaron pocos días y un par de encuentros íntimos después. Pero no iban a tener ninguno más.
Sobre el cielo de la ciudad, hay quién dice que se podía ver un reloj. De manecillas, dorado. Los más charlatanes, decían que marcaba la hora con total precisión. Ethlain no lo vio. Almiria, tampoco.
Ethlain y Almiria casados, serían reyes del reino en un futuro. Pero no lo serían nunca.
Estaban juntos, en el lecho. Lo primero que hizo Ethlain, fue besarla. Y cuando quiso empezar a desvestirla, ardiendo en deseo, cuatro soldados – le dio tiempo a reconocer que eran del reino enemigo- irrumpieron en su habitación. Le dio tiempo tambíen a ver como un soldado atravesaba el cuello de su amada con una espada, y mientras se levantaba, los otros tres comenzaron a atravesarle a él.
En uno de ellos, vio un reloj, dorado, de manecillas. Fue a agarrarlo, y cuando casi podía rozarlo, desapareció, y su brazo cayó, exánime.
Un saludo.
PD: como siempre, admito críticas constructivas.
_________________ Hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer profundas.
- Friedrich Nietzsche |
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| Miércoles 12/03/2008 22:48 |
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L.
Pequeño pensador


Registrado: 10 Mar 2008 Mensajes: 92
 
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| Miércoles 12/03/2008 22:49 |
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